Por otro lado, cada vez más mujeres deciden ser madres pasados los cuarenta años. A esta edad, sus propios óvulos tienen una calidad más baja, que a menudo dificulta que el embarazo se produzca de forma natural.
Hace 25 años, cuando muchas de las técnicas de reproducción asistida se encontraban en fase inicial, la maternidad se detenía con la llegada de la menopausia. Hoy, la fecundación in vitro con óvulos de donante permiten ser madres a mujeres que se encuentran en el límite de su edad reproductiva. El embarazo sigue siendo posible fecundando en laboratorio un óvulo de donante que se implanta posteriormente en la mujer receptora. Aunque la Ley no establece un límite de edad para seguir un tratamiento de reproducción asistida, la mayoría de los centros médicos lo establecen en los 50 años.